me llamo Edwin, tengo 64 años, viudo-divorciado,
soltero, sin hijos, con más virtudes y talentos que defectos, entre ellos, es que soy demasiado honesto, sincero, detallista, amoroso, noble, leal a mis principios de vida, fiel y enemigo de las mentiras, entre mis hobbies están : bailar, cantar, cocinar, y sobretodo viajar.